El hombre moderno ya no busca la verdad, sino la comodidad de no ser perturbado por ella. Y en el momento en que la tranquilidad se vuelve más importante que la conciencia, el comienzo de la caída ya ha tenido lugar.
El hombre moderno ya no busca la verdad, sino la comodidad de no ser perturbado por ella. Y en el momento en que la tranquilidad se vuelve más importante que la conciencia, el comienzo de la caída ya ha tenido lugar.